¿Quiénes somos?
La Casa de Semillas de la Serranía de Ronda es un proyecto de red social agroecológica impulsado por el Centro de Desarrollo Rural Montaña y Desarrollo-Universidad Rural Serranía de Ronda (URPF), adscrito a la COCEDER y en colaboración con Silvema S. Ronda-Ecologistas en Acción. Nuestra trayectoria nace de la convicción de que la cultura campesina no es algo obsoleto, sino una revolución científica de origen popular que atesora las claves para un futuro sostenible. Porque como decían M. Ghandi: ‘Olvidarnos de cómo cavar la tierra y cuidar el suelo es olvidarnos de nosotros mismos’, y el poeta antequerano Muñoz Rojas: ‘El campo se ha quedado más solo. Advierte con su descansado silencio que solo volviendo a él encontrarán los hombres lo mejor de ellos mismos’.
Nuestros valores principales
Educación, identidad, memoria campesina
Intentamos, en la medida de lo posible, recuperar los saberes ecológicos de las anteriores generaciones campesinas de nuestra comarca, caudal de conocimientos ancestrales trasmitidos oralmente y que se muestran como una tecnología agroecológica básica para desarrollar una agricultura que fije el carbono a la atmósfera y ralentice el cambio climático.
Frente al modelo agroindustrial de insumos tóxicos que han hecho del derecho humano a la alimentación un negocio multinacional, habiendo destruido la biodiversidad del patrimonio genético agrario, por ello, el sostén económico y social de las culturas rurales campesinas.
Soberanía alimentaria para la Serranía de Ronda
Es el derecho de los pueblos a alimentos saludables y culturalmente apropiados, producidos mediante métodos ecológicamente respetuosos y sostenibles, y su derecho a definir sus sistemas alimentarios y agrícolas. Pone las aspiraciones y necesidades de quienes producen, distribuyen y consumen alimentos en el centro de los sistemas y políticas alimentarias, en lugar de las demandas de los mercados y las corporaciones.
Defiende los intereses y la inclusión de la próxima generación. Ofrece una estrategia para resistir y desmantelar el actual régimen corporativo de comercio y alimentación, y proporciona directrices para los sistemas alimentarios, agrícolas, ganaderos y pesqueros determinados por los productores y usuarios locales.
Este concepto está impulsado por la organización internacional La Vía Campesina.
Agroecología, biodiversidad cultivada
La agroecología es un enfoque holístico e integrado que aplica simultáneamente conceptos y principios ecológicos y sociales al diseño y la gestión de la agricultura y sistemas alimentarios sostenibles. Trata de optimizar las interacciones entre las plantas, los animales, los seres humanos y el medio ambiente, al tiempo que aborda la necesidad de sistemas alimentarios socialmente equitativos en los que las personas puedan elegir lo que comen, y cómo y dónde se produce.
La agroecología es a la vez una ciencia, un conjunto de prácticas y un movimiento social. En las últimas décadas el concepto ha evolucionado hasta abarcar la totalidad de la agricultura y de los sistemas alimentarios. Ahora representa un campo transdisciplinario que incluye las dimensiones ecológicas, socioculturales, tecnológicas, económicas y políticas de los sistemas alimentarios, desde la producción hasta el consumo.
Ya no es posible considerar por separado la alimentación, los medios de subsistencia, la salud y la gestión de los recursos naturales. Es necesario adoptar un pensamiento sistémico a través de enfoques holísticos para abordar estos retos complejos e interdependientes. La conexión fundamental entre las personas y el planeta, con una agricultura y unos sistemas alimentarios sostenibles, está en el centro de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
Ética intergeneracional y justicia social
Asumimos la responsabilidad de custodiar el agua, la tierra y las semillas como un patrimonio cultural del campesinado, que ha sido garante de la naturaleza y de la alimentación saludable y consciente hasta el siglo XX, y que debe mantenerse vivo para el sostén de las generaciones venideras y para la libertad de los pueblos a decidir un modelo autosuficiente y autogestionario de alimentación frente al control de las grandes corporaciones del agronegocio.
Reivindicando que el alimento es un derecho humano básico y no una mercancía, apoyando una economía rural justa que genere empleo digno en la comarca.




